Page 165 - POESÍAS de Julio Resek
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Dormida.
Concurro a la víspera del resultado del infame
tiempo en mi vida.
¡Vence el dolor, la intolerancia y la ausencia de
estrellas que conquisten la sazón y el juicio!
¡Vas a dormir hasta morir! y yo quisiera dormir, o
vivir en un abrazo que muestre los dientes a la
mortalidad, que resista, que dure la eternidad.
¿¡Pasiones!?, ¡todas nos pertenecieron!
Me hubiese amado de luna a luna, siendo el justo e
impertinente magistrado que logre contener las
invasiones que se atreven, que alcanzan colonizar en ti.
El justo e impertinente magistrado que decrete lo
descontrolado.
Voy a rendirme frente la tristeza, cara a cara
enfrentare la realidad de avanzar alejándome;
deduciendo que soy cenizas; que soy huracán, que
arraso desbordándome, que nunca podré retroceder
hacia ti.
Atiendo atentamente las concluyentes palpitaciones
de tu corazón y no obstante me cueste, logro
sostenerme en pie al escuchar que no ha ignorado lo
profuso de mi amor:
¡Mucho más de lo que él ahora pueda presumir!
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