Page 172 - POESÍAS de Julio Resek
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                                                Rabiosa.

                              Con el determino de un alma rota, rabiosa, supongo
                              un triunvirato de aleatorios métodos para calmarla
                                               en su dolor.

                                Plantarse a suspirar, sollozar y de tanto llorar
                             deducir que no alcanza; ¡No se levanta un alma rota
                                            con tan solo llorar!

                             Escapar del entorno colmándose de prontitudes que
                                te desvíen a ese lugar racional, donde todo es
                              juicioso, moderado, consciente, pacífico y cuerdo;
                              ¡No se sana un alma rabiosa con tan solo escapar!

                                               ¿¡Detenerse!?
                              Ennobleces un alma rabiosa; al contener la marcha
                                para percibir, para entender, para ayudar, para
                              amar, para dejarte amar por los sin rumbo, los que
                              se regocijan del andar, los que positivamente siente





















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