Page 247 - POESÍAS de Julio Resek
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                                                    Maestro.

                               Se fueron las dulces armonías, melodías que tintineaban
                               en el árbol de mi alma.

                                              ¡Te fuiste de mis brazos!

                               Se fueron los días de tiernas aventuras, se fueron los días
                               de honradas vehemencias, los días a corazón abierto.

                                                ¡Te fuiste temblando!

                               Se fueron los secreteos en las mañanas; el calmar, el
                               aquietar de mi corazón en sus rondas.

                               Te fuiste en un instante, temblando sin el poderío que te
                               proporciona el cantar; te fuiste en un instante con la mi-
                               rada melancólica silabeando sin silabear, esas melodías,
                               que son “mis melodías”; te fuiste en un instante al tem-
                               blor del estallido de tu noble corazón...

                               ¡Ahora suspiro! al extrañar, al recordarte en mis pasos,
                               en mis palpitantes vivencias; al recordarme en tu cantar
                               galán…

                                                           Padre, ¡sin querer te fuiste!
                                            Anida, ¡ocupa el frondoso árbol de mi Alma!











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