Page 46 - POESÍAS de Julio Resek
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Al morir en el camino pude identificar a las estrellas,
cercana estaba la luna: ¡Chau Madre!...
Caído corrí arrumbando en el vacío, flotando en un
increíble corredor “esclarecido por eternas estrellas
en discrepancia de un negro fondo”
Noté el sonido del silencio, imaginé el vacío, pasé al
escorpión y al final esa luz radial abrigando un hoyo
negro que me encantaba, me hipnotizaba, me atraía
con gravedad infinita y hacia allí fui… ¡sin control a
velocidad relámpago!
Saboreando viajé ¡lejos muy lejos!
Y caído seguí acelerándome, palpitando,
acercándome. Pasé la cruz del sur y ¡de pronto
sentí!; sentí excitar todos mis sentidos, porque ahí
estabas: llegué al Ambá de la Tierra Sin Mal.
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